SOBRE UN TEXTO ANTERIOR

Ya han pasado algunos días desde que escribí un texto para el blog POESÍA EN SINALOA, que es un esfuerzo muy interesante por dar a conocer las voces del estado de Sinaloa, las cuales, hoy en día como es sabido, están dando de qué hablar a nivel nacional. El mencionado texto estaba dividido en dos: uno era una reflexión un tanto onanista de mi trabajo como poeta hasta el día de hoy, acompañado de una pequeña provocación titulada “Una creencia”, texto en el que hablaba sobre la necesidad de conocer al pie de la letra la métrica tradicional española. Pasados los días de su aparición en ese blog me llamó la atención que el único comentario era sobre una grave falta de ortografía en el título de uno de los escritos. Mi falta de seriedad hizo que mi respuesta fuera poco responsable, lo que me costó un regaño de quien dirige el blog, amable sí, pero regaño al fin. Al final de cuantas uno aprende de sus errores.
Pero el acontecimiento me puso a pensar que si acaso es necesario ser muy cuidadosos con las cuestiones ortográficas -vergonzosamente uno de mis puntos flacos-, considero interesante también discutir sobre lo que se planteaba ahí, pues creo que los conceptos abordados en los textos son de consideración y plantean preguntas como las siguientes: ¿acaso servirá de algo hacer una poética en el principio de una carrera literaria? ¿Qué utilidad tendría? ¿Por qué la reinante necesidad de los antologadores de poesía por no sólo pedir poemas sino también una poética? Y respecto del tema de la métrica es valido preguntarnos lo siguiente: ¿será necesario para un poeta conocer la métrica y lo que ésta implica? ¿Qué tanto puede servir hacer versos medidos
o una conciente combinación de ellos cuando es más cómodo hacer un verso libre por demás monótono? Los invito pues a reflexionar un poco sobre este asunto.

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4 comentarios en “SOBRE UN TEXTO ANTERIOR

  1. Cuando uno ha decidido ser escritor, cuando sabe que dedicará su vida al arte, y cuando el arte que ha elegido (o lo ha elegido a uno) está relacionado con las letras, nuestra pasión, si es auténtica (una necesidad, una urgencia), nos conduce a saber todo lo implicado en ella.La escritura conlleva saber cómo se escribe; aprender las reglas de puntuación y ortográficas no es un fenómeno separado del acto de escribir, mucho menos cuando corresponde a una pasión real.Lo mismo ocurre con el hecho de aprender las reglas de la métrica española; no se hace para esgrimirlas fatuamente o respetarlas con docilidad; forman parte del universo y de la profesión que hemos (o que nos ha) escogido.En este contexto, no se trata de “pensar” a priori en una poética, sino que es consubstancial a nuestra necesidad, a la urgencia, a la pasión por la que nacen los poemas. Escribir poemas rápidamente nos conduce a preguntarnos por qué lo hacemos; de ahí nace por lo general la poética, que es instransferible, que no puede ser imitada, que no tiene otra base que el espíritu de uno mismo, y quizá que el corazón de uno mismo. El alma (llamésmosle así por falta de otra palabra menos abstracta) es LO intransferible.Una poética nace del ejercicio mismo de componer poemas. Y los poemas, que surgen y hablan de la experiencia humana, provienen de lo que llamo “La voz de la mirada”: el poema está hecho de versos, y cada verso es voz de lo que la experiencia humana ha visto.En resumen, es posible y necesario aprender ortografía y las reglas de puntuación; ese aprendizaje forma parte de la pasión por las letras. Es posible y necesario aprender métrica española y conocer lo mejor posible la tradición de la lengua en la que uno escribe (lo cual no significa hacer a un lado o ignorar las otras tradiciones poéticas). Lo que no se puede es imitar, buscar, transferir una poética, eso corresponde al alma de cada poeta.Si somos tocados por la urgencia del arte, y si tenemos la fortuna de responder a ese contacto, querremos saberlo todo acerca de lo que es nuestra propia vida y nuestro destino.TRES APUNTES A MANERA DE POSDATASP.D. Si nos gusta una mujer, de inmediato queremos saberlo todo sobre ella, sus gustos, su pasado, sus planes, cómo llegó a ser la que es… Tal vez con la poesía no es distinto.P.P.D. El apasionado de la música (pongamos por caso el rock o el jazz) querrá saber, si su pasión es verdadera, cómo se originó ese ritmo que lo apasiona; se pondrá a escuchar en lo posible todo lo existente de esa forma de esxpresión humana que lo seduce. El melómano de rock, igual que el de jazz, llegará al blues, al gospel y dará en la raíz del spiritual. El poeta busca en su tradición este sonido que, de ser un poeta verdadero, le quita el sueño.P.P.P.D. Ni en la crítica ni en las aclaraciones nacidas del afecto hay regaño.INVITACIÓNTe invito a que traslademos y publiquemos esta conversación de manera simultánea en tu blog y en el de Poesía en Sinaloa.Cosme Álvarez

  2. Estimado Cosme:Agradezco tu extensa respuesta y no puedo estar más de acuerdo contigo en relación a tus observaciones.Yo quisiera agregar a todo esto una cuantas cosas más.Primero, con relación al uso de las formas fijas de la versificación española clásica yo siempre he observado un profundo desprecio hacia ellas, no por leerlas sino por aprenderlas, sobre todo en poetas de mi edad e inclusive mayores que yo; curiosamente esto no pasa en poetas más jóvenes, quienes están muy atentos a este aprendizaje. A diferencia de este desprecio por las formas del verso de acentuación prosódica, he de decir que yo no desatiendo las reglas de puntuación y ortografía; sólo me he descuidado por la apresurada escritura de mi blog, y por obvias que sean, las erratas no abundan, así que podríamos dejar de lado este punto.Si observamos el desgastado uso del verso libre, que ya resulta monótono por la falta de combinaciones melódicas conscientes, se puede adivinar una falta de formación en la materia señalada. Cuando acudo a poetas del siglo XX, a los que admiro por su espléndida musicalidad en el desarrollo de su verso libre, resulta que en muchos de los casos se trata de una combinación sustentada en el heptasílabo o versos impares de 5, 7 u 11 sílabas o con acentuación en la sexta y la décima en el caso de los endecasílabos; vasta leer a Octavio Paz, Bonifaz Nuño, Alí Chumacero o Eduardo Lizalde para constatarlo.Lo que quiere decir que los poetas que admiramos son unos maestros en lo relacionado al conocimiento del verso medido de acentuación prosódica.Debemos aprender las formas, luego de aprenderlas dominarlas, luego de dominarlas dejar que se incorporen a nuestro corpus práctico y que vayan y vengan con naturalidad en nuestra escritura. Soy de la idea de que quien no las aprenda no podrá ser llamado poeta. Segundo, creo que imitar modelos es necesario; por medio de la imitación se llega al encuentro con la voz propia. Recordemos que lo original es el viaje al origen, hacer poemas al modo de tal o cual es una práctica de aprendizaje muy antigua, y además nuestras versiones siempre darán cosas nuevas y entablarán un diálogo con nuestros mayores. En lo que concierne a la poética, coincido contigo en que ésta es la exposición de una experiencia intransferible, pues su ejercicio puede brindarle al que la lee respuestas sobre su propio quehacer poético, sobre todo si hablamos de las poéticas elaboradas por escritores que han construido ya casi en su totalidad sus obras, como sería el caso de Horacio y su epístola en verso que hoy conocemos como la “Poética de Horacio”. En un ejemplo más cercano tenemos el ensayo que escribe José Gorostiza para la recopilación de sus poemas en el libro “Muerte sin fin y otros poemas”, un texto muy esclarecedor escrito después de haber terminado en su totalidad su obra poética. En el caso de un poeta cuya obra está en su comienzo, escribir una poética sirve principalmente para explicarse a uno mismo y detenerse a dialogar en relación con el trabajo propio. En ese sentido una poética ajena escrita en estos términos, no será de gran ayuda para el trabajo literario de otros escritores, sin embargo, ayudará a explicarles a los demás algunas cosas sobre el autor de dicha poética, si esa es la intención.De manera muy general, esto es lo que deseaba agregar. Es un placer dialogar contigo.Recibe un saludo y seguimos en contacto.Mijail Lamas

  3. Mijail, creo que Cosme ha dejado muy en claro que la poesía es un todo y que ese todo implica conocer ese todo (incluida la ortografía). Por cierto para la revista Viento en vela o para Alforja, lo que resulte primero estoy haciendo una muestra de poesía joven de sinaloa, quizá podrías ayudarme con algún texto panorámico. Un abrazo y ya te sumé a los contactos de mi blog.un abrazoIván

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