CUANDO

por Carlos Drummond de Andrade
(Traducción de Mijail Lamas)

Cuando el poder, que emana del pueblo, deja de ser ejercido o se ejerce contra el pueblo alegando servirlo;
cuando la autoridad carece de autoridad y lo legítimo se declara ilegítimo;
cuando la ley es una palabra vencida y pisada que se refugia en las catacumbas del derecho;
cuando las áncoras de la paz se convierten en áncoras de la seguridad;
cuando la intimidación hace oír sus árias enervantes y hasta el silencio palpita de amenazas;
cuando faltan la confianza y el arroz, la prudencia y el frijol o la leche y la tranquilidad de las vacas;
cuando el hambre es industrializada en slogans, y más hambre se acumula cuanto más se promete o se finge combatir el hambre;
cuando el cruceiro desaparece en el sueño de una noche de papel detrás de un cortejo de alegrías especuladoras y de lágrimas asalariadas;
cuando el mar de pronunciamientos frenéticos no deja fluir, siquiera, una gota de verdad;
cuando la gorda impostura de las tierras dadas llena la boca de los terratenientes;
cuando a gritos se exigen reformas, para evitar que ellas se implanten y así continúen siendo reclamadas como dividendo político;
cuando los reformadores deben ser reformados;
cuando la incompetencia acusa al espejo que la revela diciendo que la culpa es del espejo;
cuando el derecho constitucional es una subdisciplina militar y sustituye la disciplina pura y simple;
cuando plebiscito es una palabra mágica para resolver aquello que la voluntad de los que la pronuncian no supieron resolver hasta hoy;
cuando se da al proletariado la ilusión de decidir lo que ya fue decidido a sus espaldas, y la ilusión mayor de que es en su beneficio:
cuando los peores hombres reservan para sí la divulgación de las mejores ideas, falsificándolas;
cuando es preciso tener más miedo del gobierno que de los males que al gobierno compete conjurar;
cuando el hombre sin culpa, a la hora de dormir, piensa si despertará de centinela a su puerta;
cuando los generales hablan alto en nombre de sus ejércitos que no pueden hablar para desmentirlos;
cuando todo anda mal y la llama de la esperanza se apaga y el If de Kipling en la pared nada resuelve;
entonces es hora de recomenzar todo otra vez, sin ilusión y sin prisa, pero con
la tenacidad del insecto que busca un camino en el terremoto.

Correio da Manhã, 14/09/62

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s