VOYEUR

Hay días en que te dejo ir sola por la calle, para ver que a tu paso el mundo no protesta.

Me gusta constatar que mi mirada no es la única que brinda su homenaje a tu lujoso andar desmañanado.
Observo que, muy cerca, va alguno caminando que ahora te desea en esa seriedad en que te envuelves.
Y tus pequeños pies no se apresuran porque no has visto en tu reloj la hora.
Con impaciencia cruzas el aire enrarecido de la estación del metro.
Te sigo, duplicando mis esfuerzos porque te has percatado que, como siempre pasa, se te ha hecho un poco tarde.
Te vas apresurando, yo te sigo muy cerca.
Pero me gustaría poder captar de ti todos los ángulos.
Como ahora que ya miro tu ademán de disgusto por un sucio piropo que te ha soltado algún desconocido.
Pero te sobrepones con firmeza.
Tal vez tan sólo pienses que yo tendría que estar siempre a tu lado.
Pero de nuevo ocurre:La gente se interpone entre nosotros.

Y a n o p u e d o a l c a n z a r t e.

Ahora irás sentada, si hubo un poco de suerte, en el asiento de un vagón muy lleno.

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