Morir antes de la lluvia

El hombre había llegado temprano a la oficina tributaria, tenía que renovar su registro federal de contribuyentes y modificar el catálogo de sus obligaciones fiscales. Por todos lados encontró largas filas somnolientas que apenas se movían unos cuantos centímetros cada quince minutos. Todo estaba impregnado de tedio, los muros blancos, las losetas grises, los monitores incansables y el rostro de los empleados.
Una voz metálica, sin personalidad, repetía los turnos y el número del módulo en el que los concurrentes serían atendidos.
Sentía, desde hacía algunas semanas, como si sólo hubiera neblina en sus pulmones. No podía pensar en otra cosa. Era una flema oscura que cada tanto tenía que expulsar hasta dejar inservible su pañuelo.
Uno nunca piensa -se decía- en lo placentero que es respirar libremente, sin este carraspeo, sin este eco de cavernas.
También en esos días había empezado a desesperarse, porque sentía que nada lo esperaba, porque la vida se iba sin él a toda prisa. Quería detenerse, pero se le exigía ir al ritmo de una marcha desordena y monótona, por eso lo tranquilizaba el sonido lento de la voz metálica y el ritmo casi estático de las filas.

Desde que dejó de interesarse en lo urgente para enfocarse en lo importante -la frase que usaba para disculparse por el desorden de su vida- la palabra trámite le asediaba mediante cartas urgentes que le exigían realizar su cambio de situación fiscal y pagar los adeudos.
Todo lo apresuraba y Él lo que prefería era dar largos paseos sin prisa, incluso, cuando todos corrían ante la amenaza de la lluvia, el prefería esperar su llegada, caminar bajo la tormenta y ponerla como excusa de su llegada tarde al cualquier lado.
Así que un buen día -tenía que pasar- vinieron las llamadas al orden, las multas, los recargos, precios que tendría que pagar por demorarse en el paisaje de lo cotidiano.

Los números aparecían de manera desordenada en los monitores. La filas avanzaban al mismo rito que hace media hora. El tenía el turno número 13B. No entendía la nomenclatura ni el orden en que los números se sucedían en la pantalla. Ya había pasado el 17B, incluso un 207A y un 42F. Así que después de 45 minutos dejó de preocuparse por el orden en que iban apareciendo.

Por fin miró su número en el monitor y antes de escuchar la voz metálica y sin vida, se levantó despacio hacia el módulo de atención que le correspondía.
En ese breve trayecto pensó en lo fácil que sería aceptar todo esto si Él fuera como aquellos que, estando muertos, seguían con su vida cotidiana como si la muerte no los hubiera sorprendido.

El hombre que lo atendería le extendió la mano para tomar sus documentos, no le ofreció una mirada, ni una palabra siquiera. Sin dejar de observar el monitor llevó a cabo el trámite con diligencia. A los pocos minutos le volvió a extender la mano con nuevos documentos sellados y firmados.

Miró las fotos en el escritorio, la mitad de una torta junto a la taza de café. Envidió la vacía serenidad del hombre del cubículo, no su traje brillante, mucho menos el nudo perfecto de su corbata que le hacía pensar en los ahorcados.

Al salir de la dependencia, el viento lo abofeteó en el rostro, se abotonó completamente el abrigo, un estruendo anunciaba la inminente lluvia, el cielo encapotado se desplomaría de un momento a otro, todos a su alrededor apresuraron el paso para buscar un refugio y poder escapar del agua.

Observó los papeles que llevaba en la mano, los dobló cuidadosamente y los metió en la bolsa interior de su abrigo. Antes que las primeras gotas empezaran a caer, escupió una espesa flema en la banqueta, intento agarrar aire pero ya no pudo. Apresuró el paso, buscando algún lugar donde protegerse de la lluvia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s